Epsolon Zen. La ira


La ira
Puedes reírte de mi apariencia humilde.
Puedes golpearme y maltratarme
Puedes rediculizarme y hablar de lo estúpido e inservible que soy.
Pero en mi encontrarás:
Nobleza, lealtad y silencio.
Nobleza, porque nunca te discutire.
Lealtad, porque todo lo que me des, siempre lo vas ha encontrar, ya sea un diamante o un secreto imperdonable.
Silencio, porque mi naturaleza y forma
me mantiene callado.


Historia: La Paciencia de la Piedra

Durante la dinastía Song, había un pequeño mercado en el que trabajaba un joven llamado Shu, encargado de transportar piedras de un lugar a otro. Estas piedras eran usadas para construir templos, caminos, y en ocasiones eran pulidas para esculturas. A menudo, Shu era ridiculizado por su aspecto sencillo y por su trabajo pesado. Los mercaderes lo llamaban "el hombre piedra", y se burlaban de su ropa desgastada y su semblante cansado.

Un día, uno de los mercaderes, conocido por su arrogancia, se acercó a Shu y, señalando una de las piedras que cargaba, se rió: “¿Para qué sirves, como esta piedra burda que llevas? No tienes brillo, no tienes valor.” Shu guardó silencio, sin defenderse ni devolver la burla.

Con el paso del tiempo, Shu continuó con su trabajo, aceptando cada palabra y acción con nobleza, lealtad y silencio. Sin embargo, el mercader que solía burlarse de él tuvo un problema: su tienda estaba en crisis y un secreto vergonzoso estaba a punto de salir a la luz. Shu, quien lo sabía todo por haberlo visto en su silencio, guardó el secreto con lealtad, protegiendo el honor de aquel que tantas veces lo había menospreciado.

Años después, el mercader, al enterarse de la nobleza de Shu y cómo había protegido su secreto, se llenó de remordimiento y buscó disculparse. Shu, con la serenidad de siempre, simplemente dijo: “Como una piedra, soy leal a lo que contengo. Puedo ser golpeado, maltratado y ridiculizado, pero mi naturaleza me dicta guardar y sostener lo que se me da.”

El mercader, impresionado por la respuesta, entendió que las verdaderas virtudes no siempre se hallan en el brillo y la apariencia, sino en la fortaleza silenciosa y noble de quien sabe mantener su dignidad.

Epílogo

Desde entonces, Shu fue respetado en el mercado como símbolo de lealtad y nobleza. Y, como una piedra que guarda la esencia de los tiempos, enseñó a todos que la paciencia y el silencio pueden contener más virtud que cualquier muestra de riqueza.

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Proverbio Chino:

"La piedra que guarda su forma, contiene la nobleza del tiempo y el silencio del cielo."



Este proverbio refleja que, como la piedra, quien se mantiene firme en su esencia sin necesidad de responder a las agresiones o críticas, revela una nobleza y lealtad profundas, y que en su silencio reside su verdadera fortaleza.


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