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Mostrando entradas de julio, 2025

Bitácora Nemoshyne. Ataraxia VII. Sophrosyne.

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“Sophrosyne”:  Medio y Contención  El alma, para poder trascender, precisa la misma tierra que la vio crecer, la misma brisa que rozó sus hojas, el mismo canto de los pájaros al amanecer, la misma luz que bañó su copa, y el mismo silencio que la abrazó en su otoño… y en su florecer de primavera. Cuando el ser deja el mundo mortal y el alma es liberada para continuar su viaje, precisa de todas las experiencias. Como un árbol necesita su tierra para echar raíces, el alma necesita el recuerdo vivo de aquello que amó y que la hizo ser. Porque no se trata de ser fuerte, ni sano, ni exitoso. Se trata de estar presente en lo que uno vive, y entregarlo con amor. Porque todo lo que se siente… permanece. ese es el único lenguaje que el alma entiende. Y ese es el lenguaje que el otro lado necesita para seguir existiendo. “Cuando regreses, lleva historias. Aquí no sobrevivimos sin ellas.” Ataraxia  “Sophrosyne “ (Tercer principio  del kairos-Theum ) *** Introducción...

Bitácora Nemoshyne. Ataraxia VI. Anaxágoras

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Kairos   Es el momento sagrado. Instante sagrado que todo puede suceder. Es el tiempo suspendido donde la violencia podría cumplirse…o detenerse por una palabra. Es el umbral invisible entre el destino inmutable y la decisión consciente. Es un instante sagrado en el que la verdad puede emerger, para uno o para ambos. Es cuando el universo retiene su respiración durante un segundo. ***  Nemoshyne : “No existe mayor infierno que el silencio “ La peor de las torturas, es quedarse con la amargura aferrada al corazón. El dolor intoxica el EiDolon del moribundo y lo transforma en lo que siempre temió ser.  El sueño eterno acalla. Mordaza y silencia. Y con ello el condenado sufre la eternidad en una pesadilla sin solución. Con el corazón de Kuore, todo eso cambió. Y ahora la laguna Estigia es el reflejo del escriba y rapsoda de las historias que los que han dejado el mundo de los vivos para siempre. Por eso es diferente… por qué en este más allá. No hay gritos en el ...

Eliot Sant Denis. Capitulo 5. Caballeros Cruzados

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Eliot se encontraba en el patio de la abadía, arreglando unas herramientas desgastadas que los monjes usaban para los jardines. Sus manos temblaban ligeramente mientras trabajaba, pero no por el esfuerzo. A unos metros de distancia, Elena hablaba animadamente con el hermano Guillem. Su cabello castaño y rizado caía en cascada sobre sus hombros, y su risa resonaba en el aire como una melodía que hacía que Eliot olvidara todo lo demás. Él intentaba concentrarse en su tarea. Ajustaba un mango, limpiaba una hoja oxidada. Pero de vez en cuando, sus ojos lo traicionaban, desviándose hacia ella. Era como si el mundo se detuviera cuando la miraba. Para Eliot, Elena no era solo una pastora; era un universo completo por descubrir. Cada palabra, cada gesto, le parecía un misterio que deseaba entender. Jacobo, que pasaba cerca, se detuvo al notar la mirada perdida de Eliot. Se acercó con calma y se inclinó junto a él. —¿Por qué no hablas con ella? —preguntó con suavidad. Eliot sacudió ...

Eliot Sant Denis.Capitulo 2: La marca de lo extraño.

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La vida en el monasterio de Sant Denis seguía su curso, austera y silenciosa, mientras Eliot crecía bajo la mirada atenta de los monjes. El niño parecía adaptarse a su entorno, pero había algo en él que nunca encajaba del todo. Sus orejas puntiagudas y sus ojos almendrados, que parecían contener un brillo inusual, lo distinguían de los demás. Los murmullos comenzaron en voz baja, pero con los años se volvieron más audibles. “Ese niño no es como nosotros,” murmuraban algunos monjes al pasar. “¿Crees que es… humano?” Eliot no entendía esas palabras al principio. Creció corriendo por los pasillos de piedra, ayudando en la cocina y estudiando los textos antiguos con la dedicación de un aprendiz. Pero a medida que se acercaba a los diez años, las miradas se hicieron más evidentes, y los comentarios, más hirientes. Los otros niños que vivían en el monasterio comenzaron a evitarlo. Algunos lo llamaban "monstruo" cuando creían que no escuchaba. Pero Eliot escuchaba. Si...