Habitación 333. Día 1.
El sonido del silencio puede ser ensordecedor. Leo despertó con la sensación de que algo faltaba: un vacío extraño en la cama, en el aire, en su pecho. Alargó la mano en la oscuridad y tocó el lado frío de la cama. Carlos no estaba. Carlos no estaba. Parpadeó y miró el móvil en la mesita de noche. 2:58 a. m. Desbloqueó la pantalla con un gesto automático. Ningún mensaje. Ninguna llamada. Respiró hondo. El hospital tenía su número. Le habrían avisado si algo iba mal, ¿verdad? Sí... tenía que ser eso. No avisaban porque todo iba bien. Pero el insomnio ya se había instalado en su cuerpo. Necesitaba distraerse. Abrió YouTube y comenzó a deslizar el dedo por los vídeos recomendados. Vídeos de ciencia, noticias, viajes, humor... Se quedó viendo un recopilatorio de bloopers de películas de terror. Algo ligero, algo que le quitara peso a la noche. El móvil empezó a pesar en su mano y los párpados le ardían de cansancio. Un segundo de desconexión... y el móvil resbaló de su mano. ¡P...