Belleflour. Epílogo. capitulo 34.
"A veces, las historias de amor no terminan donde pensamos, y aún menos donde esperamos. La mansión Bellefleur, ahora despojada de las sombras de su antiguo señor, descansa en un silencio extraño, como si hubiera exhalado un suspiro final. Su pasado está lleno de murmullos y de ecos de almas atrapadas, pero ahora, esas mismas almas se han marchado. Bellefleur, antaño una prisión para los condenados y los malditos, se ha convertido en algo distinto: un lugar en transición, entre el pasado y el olvido. Pero Bellefleur, como todos los lugares que han sido tocados por la oscuridad, aún guarda secretos. En las profundidades de sus cimientos, allí donde la luz jamás ha llegado, algo permanece, algo que no puede desaparecer. Las casas malditas tienen una forma particular de conservar los recuerdos, de aferrarse a los horrores que han habitado en ellas. Céline, o lo que queda de ella, no desapareció por completo. Relegada a las entrañas de la mansión, sin el poder de antes, su...